Mi niño no comparte sus juguetes

En nuestro día a día en creixambtraça, durante la actividad con nuestros grupos de psicomotricidad y estimulación sensorial, observamos cómo a los adultos nos sale de dentro y sin pensar expresiones como: “María, déjale tu pelota a Juan” o “Préstale tu cochecito a Gonzalo“… y no nos detenemos a valorar lo que significa realmente un juguete de propiedad para un niño. Y si este hecho sucede en un parque con otros niños desconocidos, el niño aún se le hace más costoso.

Hay diferentes maneras de pretender que suelte el juguete: distrayéndole por otra cosa, obligándole porque supuestamente hay que compartir (y nuestros patrones de adulto no nos permiten pensar  tener un hijo que no vaya a ser generoso el día de mañana), intentar convencerle con amenazas o rechazos encubiertos “los niños buenos comparten sus cosas”…

Sin embargo, la mejor manera para acompañar al niño en nuestro deseo sería:

  1. Ponernos al nivel del niño y que nuestras miradas se crucen en el momento de hablar.
  2. Preguntarle al niño si tiene ganas de prestar su juguete. Quizá le apetece porque es su momento. Lo cual nos aliviará rápidamente.
  3. Si nos expresa que no quiere, por nuestra parte no queda otra que“validar” su respuesta: “Está bien, tu juguete que tanto te gusta, ahora no tienes ganas de compartir. Quizá en otro momento”. Y nada más. A veces, con esta actitud, el niño, que se siente escuchado, lo deja al momento o al cabo de poco tiempo.

Para entender mejor por qué no es fácil desprenderse de algo propio nos pueden ayudar estas líneas del libro “Ni rabietas ni conflictos” de Rosa Jové. Ed. la esfera de los libros.

Seamos sinceros, en nuestra sociedad los adultos no dejamos las cosas a personas desconocidas, entonces no pretendamos que nuestro hijo deje sus mejores pertenencias al primer niño desconocido que se acerque en el parque o en otro lugar.

En casa, cuando el niño va a tocar algo (y eso que es de la familia), le decimos: <<No, la cristalería no se toca, que es de mamá. El vídeo no se toca, que es de papá. No puedes coger las cosas del abuelo. Eso déjalo, que no es tuyo…>>  

¿Qué le estamos diciendo?

Pues que lo que es de cada uno, los otros no lo tocan sin permiso. Su hijo lo aprende correctamente, pero para sus cosas esa norma tan importante no existe. Y claro, él no entiende porqué y se rebela.

¿Deja usted su coche al primero que pase?

El cochecito de plástico de su hijo tiene un valor para él mucho más elevado que el suyo. ¿Cómo va a dejarlo? No censure en su hijo estas actitudes, al menos a estas edades. De más mayor ya sabrá qué objetos quiere dejar y a quién.

A partir de este texto también aprovechamos para hacer referencia a la cantidad de “NO” decimos al cabo del día a nuestros hijos. ¿Crees que tu hijo puede estar sobresaturado de “nos”? Un buen ejercicio puede ser:

  1. Anotarlos en un papel y piensa cuántos se podrían eliminar de la lista con solo quitar del alcance del niño todo aquello que como adulto no nos interesa que toque, pero no porque esté mal tocarlo.
  2. Buscar un vocabulario sin el “no” por delante: “Sé que te gusta mucho el mando de la TV pero mamá/papá necesita que esté en su sitio” (y si hace falta acompañar las palabras con la acción: acompañando al niño a otro lugar) “La cristalería es muy delicada y por eso mamá/papá va a guardarla en este armario con mucho cuidado”…

Fuente: Libro “Ni rabieta ni conflictos” Autora: Rora Jové

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