Arno Stern: un viaje por el mundo que revolucionó la visión del dibujo infantil

Por familiasenruta.com

Libro “ARNO STERN. DEL DIBUJO INFANTIL A LA SEMIOLOGÍA DE LA EXPRESIÓN” editado en castellano el año 2008 por Editorial Carena en colaboración con Miguel Castro.

A menudo lo auténtico es tan evidente que escapa a nuestra observación prejuiciada. Arno Stern abrió las puertas a la concecpción y sobre todo la práctica de una nueva forma de entender el dibujo infantil cuya consciencia pone en jaque la manera en que concebimos habitualmente la educación. ¿Acaso hay algo más inocente y espontaneo que los primeros trazos de un niño al pintar? Los padres y educadores nos damos cuenta del genuino interés de nuestros  hijos por realizar sus primeras obras de arte. No saben dibujar, claro,  son pequeños y corremos auxiliarlos interviniendo continuamente  para corregirles “¿es una casa?” ¿es un sol?…no, así no. Ahora tienes que dibujarle la cara a este sol”.

Estamos deseando que pinten para mostrarle el dibujo a todo el mundo y en los colegios se guardan como prueba del trabajo realizado. Dibujos cuya función por tanto es en buena medida la de ser evaluados por otros. Nos gusta decirles que son bonitos aunque a  menudo no nos lo parezcan. Pero ¿y si esos primeros garabatos no fueran tales y tuvieran una significación más profunda? ¿y si nuestra mejor contribución a la verdadera expresión de su ser auténtico fuera simplemente  crear las condiciones para que pinten sin ser juzgados y condicionados continuamente por nuestra mente adulta y racional?.

Para Arno Stern lo que todos los niños expresan en su trazo libre y espontáneo es que todos los seres humanos tenemos una memoria orgánica universal que se forma ya en el útero de la madre y que es un eco de nuestro programa genético, que él llamó el principio de la Formulación. Un principio revolucionario que cambia nuestra idea no sólo del dibujo infantil sino de nuestros hijos y de nuestra relación con ellos. Tenemos tanto que aprender de ellos!

Recuerdo que de pequeña me apuntaron, junto a mi hermano, a clases de dibujo y pintura. Íbamos contentos los sábados por la mañana y allí otros niños y niñas y el profesor, un pintor reconocido, nos esperaban para enseñarnos las técnicas para pintar y dibujar como artistas.

Y ahora, participando en los talleres de expresión de Les Esplanes y leyendo el libro de Arno Stern Del dibujo infantil a la semiologia de la Expresión (ver en Casa del Libro o Amazon) observo como se desmorona el castillo de naipes que tenia construido basado en ideas de belleza y arte.

El rostro de Arno SternArno Stern, nació enAlemania en 1924, sus padres se vieron forzados a huir con él del nazismo hacia Francia en 1933. En 1946, trabaja en un Campo de refugiados con huérfanos de guerra, animando un taller de pintura, siendo allí donde se origina su vinculación con el trabajo libre y creativo en la práctica artística infantil. A partir de sus afirmaciones observaciones afirma contundente ” No es de extrañar que no puedan ni verme (refiriendose a artistas y psiquiatras) cuando digo que el niño no crea, que no genera una obra- en el sentido artístico de la palabra-, no inventa fórmulas raras, sino que obedece a una inagotable necesidad determinada por su programa genético”

Arno nos aporta un conocimiento sorprendente sobre la naturaleza humana, de una transcendencia tal, que modifica nuestra mirada y tiene la virtud de poder cambiar las relaciones entre las personas. Para buscar respuestas a la inexplicable sucesión de trazos que observa en todos los niños y niñas y confirmar sus teorías  Arno decidió, a mediados de los años 60, recorrer los desiertos, la sabana y la selva virgen de todo el mundo en busca de  poblaciones preservadas del contacto con el mundo occidental.   Arno buscaba confirmar una teoría, el descubrimiento de los mecanismos de la Formulación.

LA FORMULACIÓN: ECO DE NUESTRO PROGRAMA GENÉTICO

La idea que está detrás de la Formulación es que todos los seres humanos tenemos una “memória orgánica” que es universal y que se expresa a través del dibujo libre y espontaneo. La constatación de esto vino dada por la comprobación realizada por Arno en estos viajes por todo el mundo, de que niños y adultos realizaban las mismas figuras y dibujos en todas partes.

Arno Stern afirma “Los acontecimientos de nuestra vida prenatal son de una enorme importancia. Imaginaos que su memoria no se haya perdido, sino que haya sido inscrita, no junto con vuestros recuerdos, sino en un depósito aparte: La Memória Orgánica. La memória orgánica incluye también etapas posteriores al desarrollo de la persona, posteriores al feto programadas genéticamente. Las figuras son como el eco de los hechos suscitados por el programa genético, un eco tardío pero fiel.

ENTORNO PREPARADO

Arno crea un espacio, que en París nombro Closlieu,  donde personas de diferentes edades, niños y adultos, se sienten libres para desarrollar el juego de pintar libremente, sin juicios, sin inhibiciones y sin competición. Esta instalción excluye toda intrución, toda petición y toda distracción, pone a la persona en una situación poco habitual. Sin pretender nada, con la pasión que produce realizar una actividad por el placer que proporciona la actividad en sí misma, sin esperar recompensa ni fruto alguno de dicha actividad. Arno reniega de que lo que allí se produce tenga nada que ver con el arte. Nada de lo que allí se hace, es hecho para ser exhibido ni pretende transmitir mensaje alguno. “Es importante, para su equilibro, que la persona tenga la posibilidad de escapar a la vigilancia de su razón para entregarse a un acto no intencional“, dice Arno.

EL ADULTO AL SERVICIO DEL JUEGO ESPONTÁNEO DEL NIÑO

No solo el espacio sinó que será imprescindible  la relación del adulto con el niño. Arno explica emotivo que la relación con los niños puede ser de gran placer. Para que esto ocurra es necesario crear la ocasión para encontrarse con ellos de otra manera: proponiendo un juego y adoptando en él el papel de asistente, no de enseñante. Y consecuencia indispensable, suprimiendo todo aquello que perjudique al juego con el trazo natural.

Llegado a este punto me sorprendí  recordando como obstaculizé el camino mientras Lluna, mi hija,  realizaba sus primeros trazos (dibujos). Arno advierte que cuando un niño pasa del torbellino a la primera figura redonda el adulto debe parar la razón y tan solo observar y acompañar. El peligro llega con la colición entre el racionalismo del adulto y la realidad pura del niño; y es ahí cuando el adulto, para mostrar su interés al pequeño, le hace la pregunta fatídica: “¡qué bonito! ¿qué has querido dibujar? No ha querido representar nada. No representa algo, pero es algo: es una Figura Primaria de la Formulación.

Y tras la figura redonda aparecerán inevitablemente la el cuadrado, la  figura radial, la gota, la espina, el triángulo, …y llegará el momento que tras las Figuras Primarias lleguen las Figuras-objeto y  las Figuras esenciales.

Todo depende de las posibilidades que el niño o el adulto tenga de jugar o al contrario sacrifique sus capacidades naturales por el afán de dibujar algo que agrade a los demás y ser un alumno aplicado desaprendiendo así el juego espontáneo y estando a merced de los deseos de los demás. Que triste destino de dependencia que todos tenemos normalizado y forma parte de una concepción de la educación. Pero Arno nos anima y dice ¡Hay que actuar! es posible cambiar la relación estando al lado de los niños y desconfiando de todo lo establecido.

SEMIOLOGIA DE LA EXPRESIÓN

Sus investigaciones en torno a la Formulación han dado paso a la creación de una nueva disciplina denominada Semiología de la Expresión, para lo que se ha creado el I.R.S.E. (Instituto para la Investigación de la Semiología de la Expresión). La Semiología de la Expresión busca indagar en el origen de la Formulación y sus implicaciones, y cuenta con la colaboración de biólogos, antropólogos, genetistas, psicólogos, neurofisiólogos, y prehistoriadores entre otros.

A finales de los 70, Miguel Castro, que trabajaba en Bilbao como profesor de pintura, descubre y conoce a Arno Stern, con el que inicia una relación y colaboración que dura hasta hoy mismo, y a la que se incorpora Vega Martín en el año 1993. Ambos forman el colectivo Diraya, que se dedica a la difusión de lo que Arno y ellos han llamado Educacion Creadora.

“Sorprendidos y entusiasmados, aturdidos y desconcertados nos quedamos después de leer y vivir en un taller de expresión los descubrimientos que Arno nos expone contundentemente. Nos despedimos agradeciendo a Arno  todo su trabajo y dedicación para mostrarnos, a los adultos, una nueva mirada  sobre los niños de todo el mundo , con confianza y respeto hacia  ellos y  todos los que se aventuran en el camino del aprendizaje con el poder de cambiar nuestras relaciones.”

Y por si nos sirve de inspiración Arno nos recuerda a Schiller cuando decía “La razón es un testigo molesto durante el proceso poético”.

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